¿Tiempo en pantalla o tiempo en familia?

Photo by Rodion Kutsaev

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Existe un permanente debate y una colorida – o acalorada – discusión entre amistades y en muchas familias al hablar sobre el impacto, positivo y negativo, del uso de la tecnología y el tiempo en pantalla para el aprendizaje y las relaciones interpersonales.

Como en todas las cosas y situaciones con las que interactuamos a diario, existen beneficios, ventajas y hábitos, igual que riesgos, abusos y prejuicios, de la misma manera el uso de la tecnología y sus aplicaciones pueden potenciar el aprendizaje y enriquecer las relaciones interpersonales, pero también pueden perjudicarlas.

Investigaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría y diferentes estudios señalan el aumento del tiempo que niños y adolescentes pasan frente a pantallas. Los resultados indican un promedio de 8 a 10 horas diarias frente a la televisión, consolas y aparatos videojuegos, computadoras, celulares o iPad.

Los dispositivos han penetrado todos los rincones de nuestras casas. Este omnipresente ecosistema digital presenta una infinidad de oportunidades, pero también de distracciones, obstaculizando o favoreciendo el aprendizaje y las habilidades sociales. ¿Cuáles son los límites del tiempo en pantalla? ¿Cómo podemos sacar el mejor provecho del uso de la tecnología en nuestros hogares?

La verdad es que más que preocuparnos por la “cantidad de horas” frente a pantalla es mejor poner atención a los mensajes y contenidos a los que están expuestos a diario nuestros hijos en sus equipos y dispositivos móviles. Por ejemplo, no es lo mismo dedicar tres horas a programas educativos, creativos o usar software productivo, que pasar tres horas de doomscrolling viendo historias y noticias negativas, incluso falsas, que producen ansiedad, cólera o tristeza.

En el caso de los niños, hay que tomar en cuenta que la mayoría de las plataformas digitales y aplicaciones “gratis” los bombardean constantemente con anuncios y mensajes que los inducen a reproducir hábitos de consumo y a identificarse con estilos de vida y marcas. Estos son solamente algunos ejemplos de los riesgos y de la complejidad del mundo digital y virtual con el que ahora convivimos en nuestras casas.

Los adultos también hemos experimentado una mayor dependencia del tiempo en pantalla. La pandemia del COVID-19 aceleró y a masificó aún más esta situación. La educación virtual, el trabajo remoto, la proliferación y uso de aplicaciones, y la adicción a las redes sociales se convirtieron en “la ruta de salvación” ante el distanciamiento social y las medidas sanitarias tomadas para evitar brotes y contagios.

No existe una sino muchas respuestas al dilema que enfrentamos en nuestros hogares sobre cómo aprovechar de la manera más eficiente y productiva la tecnología que tenemos a nuestro alcance. No hay receta perfecta ni fórmula a copiar, cada caso en particular, cada situación y realidad, cada familia deberá encontrar su propia ruta y tomar su propia decisión, lo que para una familia puede resultar beneficioso, para otra puede no serlo.

Existen muchas recomendaciones generales, entre ellas, limitar el tiempo de entretenimiento en pantalla a una o dos horas por día, monitorear el tipo de contenidos que ven nuestros hijos, evitar dar a niños menores de dos años teléfonos inteligentes o dispositivos móviles como juguete sino mejor favorecer que exploren su entorno físico y sensorial de manera directa. Son consejos útiles para ayudarnos a tomar las mejores decisiones en un tema que genera desde preocupaciones hasta conflictos interpersonales en las familias.

En mi experiencia personal uno de los mejores consejos, aunque bastante difícil de cumplir, es enseñar con el ejemplo de que es posible mantener un balance saludable, sin sacrificar la productividad, en el uso de los dispositivos móviles y equipos tecnológicos en casa. El gran reto es saber tomar decisiones apropiadas, firmes pero manteniendo un margen de flexibilidad. Lo recomendable es conversar en familia sobre este tema y tomar decisiones juntos para evitar llegar a un impasse que nos obligue a decidir entre tiempo en pantalla o tiempo en familia, ambas son necesarias y se complementan.

Los avances y la innovación tecnológica tienen que ponerse en función del desarrollo y el bienestar de la familia, de la comunidad, de nuestras sociedades.

Hace pocos meses, en lo peor de la pandemia del COVID-19 y el encierro, deseábamos poder salir, poder compartir en persona, no virtual, con nuestros familiares y amistades. Ahora, aunque enfrentamos una cuarta ola de la pandemia, tenemos el privilegio de realizar nuestras actividades diarias con mayor normalidad. Aprovechemos esta oportunidad para desarrollar más vida en familia, y no tengamos temor de hablar con franqueza en casa sobre los beneficios y los riesgos del uso de la tecnología, encontrémosle la dimensión humana a esta realidad de nuestros tiempos y aprovechémosla al máximo.

Como padres y madres, todos deseamos lo mejor para nuestros hijos e hijas, nos esforzamos y hacemos lo posible cada día para proveerles las mejores condiciones que están a nuestro alcance y en nuestro entorno para que crezcan en un ambiente seguro, con afecto y cariño, que les ayude a desarrollar plenamente sus habilidades, conocimientos e intereses. Que sientan y sepan que cuentan con nuestro apoyo en sus sueños y aspiraciones de vida, que tengan la certeza que en los triunfos y fracasos siempre sabremos encontrar juntos una sonrisa para celebrar o la fuerza para levantarse y seguir adelante, esta es la decisión más importante que tenemos que tomar y poner siempre en práctica.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de www.revistasersv.com

Artículo publicado en el El Centro Newspaper de Toronto, Canadá. 3 de Septiembre de 2021.

Retorno a clases y el efecto YouTuber

Photo by Kelly Sikkema

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

A pesar del consejo de muchos psicólogos y de especialistas en educación de lo inapropiado que es preguntarle a un niño o una niña ¿Qué quieres ser cuando sea grande?, se continúa practicando esta vieja costumbre en actividades escolares, así como también en ambientes familiares y sociales.

Sí es difícil para los jóvenes o adultos decidir sobre la profesión, oficio o carrera que desean elegir para el resto de sus vidas, imaginémonos lo que puede pasar por la cabeza de un preescolar cuando le preguntamos ¿Qué quieres ser cuando sea grande? Es una pregunta mal formulada que más que ayudar a desarrollar inteligencia emocional y habilidades para enfrentar el futuro, se centra en ir eligiendo profesión e imponiendo patrones de conducta a una temprana edad.

Es además una pregunta desatinada en el sentido que el acelerado desarrollo tecnológico, incluyendo los avances en Inteligencia Artificial, y lo cambiante del ambiente laboral, cultural y digital hacen casi imposible prever las nuevas carreras, ocupaciones y oportunidades que existirán en quince o veinte años.

Lo curioso es que hoy en día cuando le preguntan a los niños ¿Qué quieres ser cuando seas grande? muchos responden que quieren ser YouTuber. Es una inesperada respuesta que pone en pánico o en “modo decepción” a muchos padres.

La realidad es que ahora cada vez más niños, niñas y jóvenes ambicionan profesiones, carreras relacionadas con el uso de la tecnología, incluyendo las redes sociales y plataformas digitales de entretenimiento como YouTube que gozan de una alta popularidad y penetración en los hogares.

Esta es una situación que me ha tocado vivir personalmente. Como madre que soy de un niño en edad preescolar me preocupo cuando veo a mi hijo identificado y seguidor de un par de YouTubers. Aunque sé que los videos y contenidos que él ve son principalmente tutoriales y experiencias del videojuego de construcción Minecraft, me preocupa el nivel de influencia que estas “celebridades digitales” están teniendo en mi hijo. ¿Cómo fue que permití a mi hijo caer en esto de los YouTubers a tan temprana edad?

Sin duda la drástica disrupción social y los largos meses de aislamiento provocados por la pandemia del COVID-19 nos hizo a muchos flexibilizar en casa las reglas del uso de los dispositivos móviles y el tiempo en pantalla.

Muchas veces me he sentido frustrada, ha sido una batalla diaria regular y negociar con mi hijo el uso de la Tablet. Con la pandemia como muchos fuimos cediendo, pensamos que para compensar el aislamiento social no nos quedaba otra que ampliar el tiempo para la “entretención y el juego digital”. Ahora veo con preocupación la creciente dependencia y el grado de influencia que los YouTubers puedan tener en mi pequeño hijo.

Muchos niños quieren ser YouTubers porque esos personajes son sus referentes y se identifican con sus comentarios y estilos de vida.

Sin embargo, los niños aún no son capaces de discernir a cabalidad entre realidad y ficción, muchos aún no son capaces de regular sus propias emociones, las empresas digitales saben esto y producen contenidos atractivos para que los niños hagan interminables y adictivos clicks de un video a otro, pasando horas frente a los dispositivos y entrando en frustración o agresividad cuando se les pide dejar la pantalla. Como padres tenemos grandes retos para saber enfrentar esta compleja realidad.  

No es que la batalla esté perdida, en casa hemos hecho lo posible de ofrecerle a nuestro hijo otras oportunidades de entretenimiento, acampar, salir a los parques, experimentar y jugar con plantas y siembra, contar historias, jugar, ver películas juntos, pintar, y muchas cosas más. Además hemos puesto reglas para regular el uso de la Tablet, por ejemplo no se usa a la hora de comidas, se puede encender solamente después de tomar el desayuno, no se lleva a los paseos fuera de casa ni al salir en automóvil, después de una hora de uso hay que hacer un cambio de actividad para descansar la vista y estirar el cuerpo. Estas reglas también nos ayudan en la autodisciplina, es un desafío con el que tenemos que lidiar cada día.

Los niños y niñas necesitan gastar su energía a través de actividad física, ellos aprenden mucho con las herramientas tecnologías pero también necesitan desarrollar su inteligencia emocional, habilidades sociales, el lenguaje y sobre todo echar andar su imaginación, disfrutar de actividades abiertas y el juego simbólico, este último es muy importante ya que favorece el conocimiento y la comprensión del entorno y de la realidad que los niños van adquiriendo a través del juego.

Hay interminables y buenas oportunidades educativas digitales, los dispositivos móviles pueden usarse como valiosas herramientas educativas para acceder y crear contenidos de calidad, apropiados para cada edad. Esto lo comprobamos durante el pasado año escolar que se desarrolló casi en su totalidad de manera virtual. Sin embargo las medidas sociales y sanitarias impuestas por la pandemia interrumpieron los procesos normales de socialización y juego infantil.

En unas semanas finalizan las vacaciones de verano, la mayoría de estudiantes regresarán de manera presencial a sus escuelas y salones de clases. En mi caso mi hijo está emocionadísimo ya que va a volver a encontrarse con sus amigos en primer grado y van a poder correr y jugar juntos en el patio de la escuela. Mi expectativa es que con el retorno a la escuela también baje la dependencia de la Tablet y la influencia de los YouTubers en mi hijo.

Espero que se haga realidad esta expectativa y que los estudiantes aprovechen y disfruten el tan esperado retorno a clases, todavía usando mascarilla y atendiendo los protocolos y medidas biosanitarias para ayudar a evitar futuros brotes o confinamientos por nuevas olas de contagio.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de www.revistasersv.com

Artículo publicado en el El Centro Newspaper de Toronto, Canadá. 19 de Agosto de 2021.

Acciones impostergables para este verano

Photo by Manny Moreno

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

En estos días que poco a poco vamos regresando a la “normalidad”, se nos presenta una oportunidad muy especial para poder valorar y disfrutar muchas cosas quizás sencillas y no pretenciosas, pero que tienen profundo significado y llenan de alegrías nuestras vidas.

La pandemia que sufrimos nos afectó drásticamente, cambió las formas naturales para comunicarse y mantener las relaciones interpersonales, interrumpió nuestras rutinas y actividades diarias, nos redujo a la mínima expresión nuestro círculo físico-social.

Así sobrevivimos más de un año, aprendiendo los nuevos protocolos para evitar el contagio de COVID-19 y sus nuevas variantes, adaptándonos a navegar en un tiempo lleno de incertidumbres.

Hemos transitado un largo trecho desde marzo de 2020, fecha en que se declaró oficialmente la pandemia, tiempo de luto y temores, sacrificios y soledad, solidaridad y esperanza. El poner nuestra mirada hacia ese inédito tiempo que nos tocó vivir, nos permite ahora comparar y comenzar a ver el futuro con mayor serenidad y confianza.

La ciencia, con la investigación y desarrollo en tiempo récord de las vacunas contra el COVID-19, demostró nuevamente su impacto positivo cuando ésta se pone en función del desarrollo y el bienestar de la humanidad. En Canadá podemos celebrar con mucho orgullo los altos niveles de inmunización ciudadana, todo un esfuerzo sinérgico de muchos sectores de la sociedad que lograron una masiva vacunación y que nos permite ir regresando a la “normalidad”. Sin embargo, no podemos ignorar que millones de personas alrededor del mundo todavía están excluidos de este derecho en salud y siguen sin acceso a las vacunas. Una grave falla ética y una violación a los derechos humanos universales.

En esta complicada realidad que estamos viviendo tenemos que darnos la oportunidad para reflexionar sobre lo que verdaderamente significa “regresar a la normalidad”. La etapa que ahora iniciamos no es cualquier tiempo ni es lineal, es un regalo y un llamado que nos hace la vida para hacer una breve pausa, reflexionar, cargarnos de ánimo y confianza para seguir avanzando.

Las personas reaccionamos de maneras diferentes durante y después de eventos traumáticos. Los niveles de estrés, la pérdida de empleo, la crisis económica, todas las incertidumbres provocadas por la pandemia son sucesos que han dejado profunda huella a nivel individual y colectivo. Hay miles de sobrevivientes del virus, así como miles de familias que llevan el dolor de haber perdido a un ser querido durante esta pandemia, esta es la innegable realidad con la que nuestra sociedad va retornando a la normalidad y a recuperarse.

En la provincia de Ontario cada semana es mayor el número de personas que han completado su doble dosis de vacunación, los índices de contagio están en un mínimo, los reencuentros en familia y entre amistades se recuperan, el inicio de la Fase 3 marca un alto grado de retorno a la normalidad.

Pero ¿Podemos pretender ignorar todo lo sucedido y volver a nuestras rutinas cómo que nada ha pasado? O ¿Debemos retomar las lecciones aprendidas y cultivar esas cosas que realmente dan sentido y plenitud a nuestras vidas?

No se trata de hacer una profunda introspección o cosa por el estilo, es sencillamente retomar aquellas cosas que nos hicieron tanta falta durante los peores días de la pandemia. ¿Te recuerdas cómo extrañamos compartir un agradable momento con la familia o amistades? ¿Estamos dedicando ahora el tiempo necesario, tomando siempre las medidas de protección, para reencontrarnos con nuestros seres queridos?

Las grandes empresas publicitarias, así como los poderosos motores del consumismo y el mercado, saben que la mayoría de las personas deseamos “recuperar tiempo perdido”, y nos bombardean con múltiples estímulos y seductores mensajes digitales para llevarnos hacia sus cadenas de tiendas para “aprovechar” las interminables promociones.

Consumir, comprar, adquirir, no tienen nada de malo, siempre y cuando no tomen prioridad ni de nuestro tiempo libre, ni de nuestros recursos financieros, está comprobado que lo material en la mayoría de los casos produce una felicidad efímera.

Estamos comenzando una nueva etapa en nuestras vidas, quizás sea el inicio de la tan esperada post-pandemia. Todo esto sucede en pleno verano 2021, una estación que también sufre sus propios cambios, con las olas de calor extremas y situaciones ambientales erráticas.

Sabiamente el libro del Eclesiastés nos recuerda que “todo tiene su tiempo”, y este tiempo que vivimos es tiempo de recuperar, sanar, descansar, crear, reconectarse. La vida nos está dando una nueva oportunidad para dedicar nuestro tiempo, energías y recursos en aquellas cosas y acciones que verdaderamente dan sentido y son la razón de ser de nuestro diario caminar.

Tenemos ahora la posibilidad de actuar en aquello que aprendimos a valorar durante la pandemia, sobre todo cuidar la salud, física y emocional, apreciar la naturaleza, salir a caminar al parque, hacer una excursión o tomar una vacación en familia o con amistades, hacer un voluntariado con la comunidad, retomar lo que nos apasiona, ponerle pensamiento y acción al rumbo y metas en nuestras vidas, a dedicarle tiempo de calidad a nuestros seres queridos, practicar agradecer y perdonar, asumir lo impostergable.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de http://www.revistasersv.com

Artículo publicado por el periódico El Centro News de Toronto, Canadá. 22 de Julio de 2021.

Cómo sacarle ventaja al aburrimiento digital.

Photo by Brett Jordan

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Para nadie es un secreto que el prolongado autoaislamiento, el distanciamiento social y las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19, han generado en muchas personas una creciente dependencia en las redes sociales y las aplicaciones móviles.

La masividad de su uso, así como las ventajas y beneficios que estas plataformas digitales ofrecen a los usuarios, las hacen casi imprescindibles para poder funcionar “eficientemente” en estos tiempos de pandemia. Sin embargo si no se logra mantener un sano equilibrio entre “vivir” en el mundo virtual y el mundo físico, se puede crear una dependencia en estos espacios digitales hasta llegar al punto de convertirlos en la fuente principal de entretenimiento y felicidad personal.

La promesa de “high speed”, el irresistible estado de “unlimited” y el sentimiento de libertad del “wireless”, producen un peculiar estado de satisfacción y placer en el usuario, provocado principalmente por múltiples estímulos y una saturación constante de datos.

Lo peculiar de esta sensación de sentirse bien que producen las plataformas digitales en el ámbito personal y entretenimiento es su corta duración. Para mantener los niveles elevados de gratificación la persona necesita consumir y estar expuesta a más prolongados estímulos, si esto no ocurre, se genera ansiedad, estrés y se puede caer en aburrimiento.

Muchas investigaciones y trabajos académicos señalan que la gran paradoja de nuestras sociedades modernas, bombardeadas cada día más con infinidad de estímulos sensoriales y activaciones cerebrales, es que presentan “más aburrimiento que nunca”.

Esta realidad la vivimos los padres y madres que nos tocó apoyar a nuestros hijos con su educación virtual durante la pandemia. A pesar de la variedad y riqueza de estímulos y aprendizajes preparados por las maestras, nuestros hijos experimentaron muchos momentos y días de aburrimiento escolar. El momento de clases virtuales más esperado por mi hijo de cinco años era los días viernes a las 12:30 pm, hora en que les permitían a los alumnos de kindergarten hablar entre ellos sobre cualquier tema, compartir de manera virtual juguetes y juegos favoritos. Cada viernes 12:30 pm los niños y niñas se desbordaban contando sus historias y se soltaban en una conversación amena. ¡el aburrimiento desaparecía en la clase virtual!

Este comportamiento de los niños demuestra por un lado la importancia de las relaciones interpersonales desde temprana edad, el valor de la amistad y del juego en grupo, pero por otro lado también demuestra la importancia del tiempo libre y sin estructura para desarrollar la creatividad y la inteligencia emocional.

Desafortunadamente, nuestras sociedades regidas por el consumismo y la filosofía de la “productividad permanente” impuesta por el catecismo del libre mercado, han minimizado el valor que otorgamos al tiempo libre y nos han llevado incluso a creer que el tiempo libre es tiempo perdido y que el éxito se logra estando siempre ocupado.

Esta sesgada percepción ha comenzado a cambiar y ahora más empresas, especialmente las relacionadas con el desarrollo tecnológico y digital, incentivan a sus empleados a incorporar tiempo libre en sus apretadas agendas, principalmente para elevar la creatividad, la imaginación y la innovación.

El no poder o no saber valorar plenamente la importancia del tiempo libre, tiene mucho que ver con los altos niveles de aburrimiento que experimentan cada vez más personas, jóvenes y adultas, que no saben cómo usar, o qué hacer, con el tiempo libre.

Entonces vale la pena preguntarnos, ¿Qué tan “dañino” es sufrir de aburrimiento?, ¿Debemos evitarlo o podemos sacarle provecho?

La Dra. Sandi Mann, una reconocida escritora y psicóloga de la Universidad Central de Lancashire (Gran Bretaña) ha realizado muchas investigaciones sobre el fenómeno del aburrimiento, “entender exactamente qué es el aburrimiento puede ayudarnos a verlo de una forma más positiva” afirma la investigadora.

El aburrimiento es una emoción y básicamente es la búsqueda, sin lograrlo, de estimulación cerebral. “Si tú estás buscando algo que te captive o interese, y no lo consigues o no te causa satisfacción, eso es lo que conocemos como aburrimiento”, explica la Dra. Sandi.

La palabra “aburrimiento” tenemos que revalorarla y comprender que le podemos sacar un buen provecho.

Eso es lo que dicen las investigaciones y el mejor consejo que nos ofrece la Dra. Sandi, “Si aprendemos cómo responder al aburrimiento, en una forma significativa, esto puede encender nuestra creatividad. Implica hacer actividades que no nos van a generar un retorno inmediato de satisfacción de corta duración, sino algo más duradero”.

A los padres y madres también nos ofrece un excelente consejo, “tú puedes sentir preocupación o temor de que no estás ofreciendo la estimulación necesaria a tus hijos y que por esa razón ellos están aburridos, pero tenemos que permitirles que experimenten esos momentos de ritmo menos acelerado, y motivarlos para que encuentren por ellos mismos formas creativas e inspiradoras de salir del aburrimiento”.

El aburrimiento lo experimentamos desde que nacemos, es una oportunidad que nos permite activar nuestra imaginación y creatividad, dos elementos imprescindibles para el pleno desarrollo personal. Basta ver cómo los bebés buscan constantemente estimulación para conocer e ir entendiendo el mundo que los rodea. Esa es una buena lección que debemos recordar la próxima vez que nos sintamos “aburridos”, o cuando se caiga la señal WiFi o se agote el plan de datos y no sepamos qué hacer con el tiempo libre, es entonces el momento de encender nuestra curiosidad innata, soltar la imaginación, relajarnos y disfrutar ese momento de desconexión para cambiar rutinas, hacer actividades nuevas, volver a disfrutar ver el atardecer, observar las estrellas ¿Recuerdas cuando fue la última vez que hiciste esto?. No le temas al aburrimiento, ¡sácale el mejor provecho¡

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista Digital SerSV

Artículo publicado en el El Centro Newspaper de Toronto, Canadá. 9 de Julio de 2021.

Solsticio de Verano 2021, luz en tiempos de pandemia

Photo by Frank Marino

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

El domingo 20 de junio Canadá celebró no solamente el Día del Padre, sino también observó una de las fechas más importantes en el hemisferio norte: el Solsticio de Verano.

Con los días más largos y el inicio oficial del verano canadiense, el solsticio 2021 nos trae una luz reconfortante para cargarnos de energía positiva y para acompañarnos en momentos que pareciera ser que comenzamos a ver la luz al final del túnel, luego de sobrevivir por más de un año la pandemia del COVID-19, una de las más terribles que ha conocido la humanidad en épocas recientes.

El fenómeno natural del solsticio de verano ha despertado siempre la curiosidad del humano y se ha celebrado por diferentes culturas desde hace miles de años ese día mágico cuando parece que el sol se ha detenido, o que ha “entrado en quietud”, como bien lo describen sus raíces en latín.

El solsticio de junio es cuando el Polo Norte se encuentra más inclinado hacia el Sol que durante cualquier otra fecha del año, eso hace que recibamos más luz solar y tengamos estos hermosos días largos y noches cortas en Canadá.

El solsticio marca siempre un cambio de estación, en nuestro caso de la primavera al verano, y en este 2021 pudiera ser que también nos esté marcando en Canadá el cierre de una etapa de la pandemia del COVID-19, no precisamente un cambio para pasar al tiempo de post-pandemia, pero sí un transitar hacia una nueva etapa de mayor “normalidad”, en donde la mayoría de personas están vacunadas y además conscientes de la nueva realidad que nos tocará seguir viviendo.

Al momento de escribir este artículo, la provincia de Ontario reportaba su número más bajo de contagios diarios de los últimos nueve meses. 270 nuevas infecciones de COVID-19, una drástica reducción comparada con los cerca de 5 mil casos diarios reportados a mediados de abril de este año.

Hasta esta fecha en Ontario se han aplicado cerca de 12 millones 700 mil vacunas contra el COVID-19, y unos 3 millones de personas de esta provincia han completado su segunda dosis de vacunación.

Son números esperanzadores, ha sido una tarea titánica solo posible de realizar con una infinita dedicación de miles de trabajadores de la salud, personal de apoyo, enfermeras, doctoras, y también miles de voluntarios de muchas comunidades, incluyendo nuestra comunidad latinoamericana – canadiense, que de maneras muy creativas y solidarias lograron activar un plan de vacunación masivo, inédito en la historia canadiense. Vaya hasta todas esas nobles personas nuestro reconocimiento.

El comportamiento humano nunca deja de sorprender, especialmente en situaciones difíciles como la que nos ha tocado vivir con la pandemia. Las expresiones individuales de afecto genuino, las formas naturales de organizarse para proteger al colectivo y responder ante el peligro, son muestras de la dignidad, esperanza y el bien que residen en cada persona. Y esto es precisamente lo que estamos ahora viendo en esta nueva etapa de la pandemia del COVID-19. Es un surgimiento del querer ayudar al prójimo, de asumirse como sujeto activo, responsable, y además parte inalienable de un conglomerado social mayor.

Todas estas buenas acciones, individuales y colectivas, que están surgiendo en tiempos difíciles de pandemia, hay que apoyarlas y multiplicarlas para que sean no solo augurios sino indicadores de tiempos mejores y de cambios reales para nuestras comunidades.

Con la misma intensidad, la pandemia del COVID “quitó el velo” para que muchos pudieran ver de primera mano las desigualdades en las que viven muchas familias en un país tan desarrollado como Canadá.

Las estadísticas mostraron los mayores niveles de contagio en áreas de familias con bajos ingresos económicos. La pandemia mostró al país los abusos laborales y las pésimas condiciones de vivienda para muchos trabajadores agrícolas migrantes. Los trabajadores esenciales no tuvieron acceso al pago de compensación por sus días de enfermedad.

Situaciones como estas tienen que cambiar, y para eso hay que informarnos bien, conocer nuestros derechos, saber a dónde recurrir.

El tiempo especial que vivimos, este solsticio de verano 2021, tiene que ser una luz que nos de mayor fortaleza para continuar enfrentando y superando dificultades y desafíos, especialmente para aquellas familias que les afectó de forma directa la pandemia.

Cuando salgamos de la pandemia y nos pregunten ¿Qué aprendimos, qué enseñanzas nos dejó esta época difícil que nos tocó vivir? Ojalá que podamos decir aprendí a valorar lo esencial e importante para vivir y ser feliz, me enseñó a dejarme sorprender por la perfección y la fragilidad de la naturaleza, a valorar lo que verdaderamente significa amistad, familia, salud. Aprendí que en este caminar por la vida es siempre mejor marchar en comunidad que en solitario. Me enseñó a reflexionar sobre lo breve pero intensas que son nuestras vidas y que vale la pena intentar cada día superarse, caer y levantarse, aprender, reír, adaptarse, llorar, reinventarse, aprendí a ver y a valorar las cosas buenas, las de uno y las de los demás.

Iniciamos con el solsticio tres meses de verano, aprovechemos esta temporada al máximo para recargarnos de energía positiva. Felicitemos a todos los estudiantes que han finalizado su año escolar, fue un año difícil y complicado. También hay que felicitar a los jóvenes, familiares y conocidos, que se han graduado en este verano, hay que motivarlos para que sigan superándose académicamente.

Todos tenemos muchas interrogantes todavía sobre el futuro que nos espera, pero ahora estamos mejor preparados para dar mejores respuestas. Y recordemos siempre mantener las medidas de precaución para evitar o reducir contagios, estar vacunados nos da mayor protección, pero el riesgo siempre existe.

Les deseo a todas y todos que pasen un radiante y excelente verano 2021.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV

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Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 25 de Junio de 2021, Canadá.

Segundo Día del Padre en pandemia

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Hablar de celebración resulta complicado y un poco incómodo cuando todavía vivimos en medio de la pandemia del COVID-19.

Muchos periódicos de Latinoamérica han publicado con ocasión del día del padre foto reportajes o historias muy dolorosas, pero heroicas, en homenaje a padres fallecidos por el COVID-19.

Trabajadores esenciales, médicos, enfermeros, trabajadores de fábricas y construcción, agricultores, vendedores informales, profesionales, adultos mayores, es una lista interminable de padres que fallecieron y fueron arrebatados de sus familias por la pandemia.

“Día del padre sin ellos” titulaba un periódico boliviano una de sus portadas que indicaba que 73 %  de  los fallecidos en La Paz por COVID-19 fueron hombres.

En Canadá, muchos padres adultos mayores no han podido visitar a sus hijos debido a las restricciones de movilidad entre provincias y a las medidas de prevención de contagio.

Hemos vivido tiempos difíciles y tenemos que hacer un esfuerzo por valorar las lecciones que hemos aprendido durante esta dolorosa y cruel pandemia.

En la provincia de Ontario es de gran alivio ver como los números de contagios han disminuido considerablemente, y además aplaudir los esfuerzos realizados a todo nivel, incluyendo el excelente trabajo de centenares de voluntarios, muchos de ellos latinoamericanos, para garantizar la vacunación a toda la población mayor de 12 años.

Sin embargo, no podemos perder de vista que el virus sigue amenazando la vida y el desarrollo de nuestros países, hay que seguir todas las indicaciones de las autoridades de salud, y estar conscientes que en otras partes del mundo y en muchos de nuestros países latinoamericanos la pandemia sigue golpeando a muchas familias.

El mercado del consumismo tratará siempre de comercializar la celebración del día del padre. Hagamos algo diferente en este mes de los padres, si tenemos la dicha de tenerlos vivos expresemos a nuestros padres el cariño que les guardamos como hijas o hijos, dediquemos a ellos unas palabras bonitas escritas a mano, si ya partieron, recordemos los momentos buenos, la música que compartimos.

Yo tengo la dicha de tener a mi padre vivo, él se llama David, y puedo decir que en este mes dedicado a ellos, reconozco que mi gusto por la música de Alberto Cortez y los Guaraguo viene de mis primeros años de vida, de compartir con mi padre, de leer el periódico impreso, principalmente el de fines de semana, era eso ir a comprar el periódico y yo me quedaba con la sección de caricaturas o juegos, el saber apreciar unos buenos frijoles volteados con tortillas tostadas, o tomar un vaso de leche de vaca hervida con canela en las mañanas, son recuerdos importantes  en mi vida, cosas sencillas pero que sin duda me ayudaron a forjar mi identidad y la persona adulta, la madre, que ahora soy.

Mi padre, al igual que la mayoría de los niños en mi país El Salvador, creció en una familia de escasos recursos, donde no tuvo la oportunidad de culminar una carrera universitaria, pero yo siempre lo vi y lo veo como una persona muy inteligente en todos los sentidos, la falta de oportunidad para estudiar lo llevaron a especializarse en un oficio, y se dedicó a la mecánica automotriz.

Por cuestiones de la vida, mis padres viven separados, mi papá aun está pendiente de nosotras sus tres hijas, llama siempre para saludar, siempre está ahí para nosotras y ahora para sus nietos, yo lo tengo lejos pero muy presente en mi corazón, no tengo ninguna duda que ejerció la paternidad responsable y siempre le digo gracias Papá por todo.

El rol activo del padre en el hogar y la comunidad, la importancia de la responsabilidad paterna y la urgente necesidad de poner fin a las expresiones y acciones de violencia en contra de las mujeres y la familia, son también temas que no podemos dejar de recordar en este mes.

Si todos los padres entendieran y dimensionaran la tremenda influencia que tienen en sus hijos e hijas, seguro que se inclinarían para que esa influencia fuese positiva.

Si todos los padres aceptaran y reconocieran de una vez por todas que expresar cariño, apoyo y amor a sus hijos, a su familia, no es comportamiento débil ni los hace menos hombres, seguro que tendríamos muchas más familias y comunidades con mayores niveles de respeto y felicidad.

A los futuros padres y a los que tienen sus hijos recién nacidos, no desperdicien este tiempo mágico, disfrútenlo en familia con la mayor intensidad. Está comprobado científicamente lo beneficioso para el desarrollo del niño o la niña dedicarles los Mil días para toda la vida, como dice la UNICEF.

Los niños de 0 a 3 años se desarrollan y aprenden con mayor rapidez cuando reciben afecto, comprensión, cuidado, estimulación en un medio ambiente enriquecedor y atención de la salud. Por eso es esa conexión que se construye entre el bebé y el adulto referente lo que hace toda la diferencia y potencia su desarrollo.

Mi saludo entonces para todos los padres, al migrante, al profesional, al obrero, a los que les tocó criar a sus hijos solos, a los abuelos que cuidaron de sus nietos en el rol del padre,  sigan esforzándose por ser cada día mejores padres, no se escondan para asumir también las tareas y oficios del hogar. Me consta que durante esta pandemia muchos padres se han portado a la altura y han apoyado en todo en el hogar.

Felicidades en su día.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV

http://www.revistasersv.com

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 9 de Junio  2021, Canadá.

¿Cómo enfrentar la “crisis” de los 40 en modo pandemia?

Photo by Luke Braswell

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Por mucho tiempo hemos escuchado hablar sobre la crisis de llegar a los  40, a la mediana edad. Personalmente nunca le puse tanta atención a este tema hasta que me llegó el día de cumplir los 40 años de vida, la verdad es que no fue una fecha normal, me tocó cumplir mis cuarenta en medio de la pandemia del COVID-19 con todas sus restricciones e incertidumbres.

En nuestras sociedades es común todavía creer que al llegar a los “entas”, los 40 o 50, entramos en una especie de crisis existencial y que de allí en adelante todo es “cuesta abajo”. La realidad es que a lo largo de toda nuestra vida enfrentamos y superamos muchas crisis, emocionales, familiares, laborales y sobre todo económicas, a los veinte la mayoría de jóvenes no teníamos para pagar la universidad, a los treinta no encontrábamos trabajo y así hemos ido llevando la vida.

En 2020 cuando llegué a mis 39 años pensé, bueno los que somos del mes de marzo vamos a recordar este cumple por mucho tiempo, ya que iniciábamos el confinamiento domiciliario luego de la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud.

Si acercarse a los 40 creaba “crisis personal” como me habían dicho, pues la situación se ponía más difícil al ver al mundo entero paralizarse y tambalearse ante la rapidez de contagio y letalidad del virus. Estar encerrados, viviendo bajo el temor y el estricto distanciamiento social, la crisis de la media edad tomaba otra dimensión. Muchos de mi generación experimentamos una crisis más de cuidarse y mantener la salud mental que de preocuparnos porque estábamos a punto de iniciar la supuesta “cuesta abajo” de la vida.

La vida es un misterio y hay que irle encontrando el lado amable como nos enseñaron de pequeños. Resulta que este 2021 llegué a mis 40 años, en lockdown, seguimos en pandemia, segunda y tercera ola, acatando todas las medidas de emergenciadictadas por la Provincia de Ontario para reducir los contagios, poner fin a todo el dolor causado por el virus y reactivar la economía.

Ha sido en este ambiente que nos tocó responder a la interrogante de la mediana edad: ¿Qué nos espera de aquí en adelante, emocional, física y psicológicamente?

Ciertamente entrar a las cuatro o cinco décadas de vida es entrar a una etapa en donde experimentamos importantes cambios fisiológicos y mentales. Se desencadenan cambios hormonales que nos afectan en lo físico y psicológico, tanto a hombres como a mujeres. Es una etapa de nuestras vida por la que tenemos que pasar y en la que primeramente hay que saber agradecer por tener la oportunidad de vivir, de respirar, de apreciar nuestro entorno físico y espiritual, de celebrar nuestros vínculos familiares y de amistad, de reflexionar y poner en perspectiva, mirando hacia delante, nuestras historias de vida.

En mi opinión la llamada crisis de la mediana edad es una cuestión cultural muy influenciada por las ideas prevalecientes de sociedades conservadoras, como por ejemplo que si te casaste, si compraste casa, si tienes hijos, si te divorcias, etc. sobre todo si nos referimos a las mujeres, es una interminable lista de cuestionamientos sin sentido.

Existe una gran presión sociocultural con lo que deberías ser o haber logrado al llegar a cierta edad. La verdad que muchas de esas cosas “no alcanzadas a los 40” se deben más que a razones individuales a factores externos como la falta de oportunidades, los prejuicios y la discriminación en sociedades excluyentes y con desigualdades.

Hay realidades innegables a esta edad, comenzando por el hecho de dejar atrás una juventud y estar a punto de iniciar otra  etapa de la vida, es un momento para revisar metas y objetivos fundamentales que nos propusimos, hacer una pausa para reflexionar, planificar y actuar para irnos acercando a eso que nos propusimos en la juventud.

Los nacidos en los años 1980s o antes vivimos tiempos muy diferentes a los de la actualidad digital, nunca fuimos esclavos del teléfono y las pantallas, quizás ahora sí lo somos, pero nuestras imágenes e historias, como el tiempo en la Universidad, las amistades, la vida en familia las llevamos grabadas y guardamos con mucho aprecio en nuestros corazones, piel y cerebro, esas historias están allí, se quedaron sin pasarlas en tiempo real por redes sociales.

Veo a mis amigas de mi generación y nos une algo más que una simple amistad, veo mujeres fuertes valientes, e independientes, que crecen a su ritmo, de la manera que ellas quieren en sus vidas, superando desafíos de salud o económicos, optimistas, sobreviviendo ante un mal tiempo y eso me da satisfacción.

¿Qué quiero en esta etapa?, ¿hacia dónde Voy?, ¿Puedo empezar de nuevo?, estas preguntas me las hago muy a menudo, son preguntas que nos pueden resultar positivas si tomamos cartas en el asunto y hacemos algo, conllevan un gran reto, demostrarnos a nosotras mismas que sí podemos, independientemente de la edad que tengamos sin tener que renunciar a lo que queremos.

Es normal que tengamos un poco de temor, el hacerte mayor y dejar de ser joven, ese temor no aparece justo el día que cumples los 40 o 50, puede ocurrir incluso mucho antes.

Lo fundamental ante todo cambio es mantener la actitud positiva y mente clara, somos dueños de nuestras vidas, cada etapa se puede vivir con alegría y plenitud.

No dejemos que la sociedad nos etiquete por nuestra forma de ser y opciones de vida, tan valiosas somos para el mundo, aquella que quiere crecer académicamente, ser profesional, atreverse con un emprendimiento, o la que quiere dedicarse completamente a sus hijos, o la que no quiere tener uno, a estar soltera o casada, la política, la jefa de hogar, en fin lo valioso de ser mujer y el derecho de vivir la vida como queremos.

Olvidémonos de los estereotipos que tiene la sociedad, no dejemos de aprender, alimentemos nuestra mente y espíritu, y como lo escribí antes ¿Si nos toca reinventarnos, incluso al llegar a la mediana edad, por qué no?.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV

http://www.revistasersv.com

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 28 de Mayo  2021, Canadá.

El mes de la madre

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Desde tiempos antiguos en diferentes culturas se ha celebrado la figura relacionada con la madre.

Rea la diosa madre en Grecia, Isis la diosa creadora de la vida en Egipto y la Pachamama, la madre tierra de la cultura Inca.

En la actualidad en muchos de nuestros países el día de la madre se celebra en el mes de mayo.

Esta tradición comenzó en Estados Unidos, luego de históricas gestas encabezadas por mujeres como Julia Ward y Anna Jarvis, quienes organizaron las primeras reuniones del día de las madres. La fecha fue retomada por el gobierno y el Congreso de ese país y en 1914 se aprobó una resolución conjunta para establecer el segundo domingo de mayo de cada año la celebración del día de la madre.

Aunque no en todos los países se celebra en la misma fecha, pero lo cierto es que la celebración del día de la madre comparte raíces con un profundo significado. A pesar de los intentos de convertir esta fecha en un evento superficial o puramente materialista, la realidad es que es una fecha muy especial para valorar la figura central de la madre que lucha por sus derechos y que es fuente inagotable de amor y comprensión, heroínas de la dignidad, temple y coraje, dispuestas hasta a dar la vida por sus hijos e hijas.

¡Hilando la vida!

En mi casa éramos tres hermanas, mi papá y mi mamá, ella estaba con nosotras en todo momento, mi padre siempre estaba trabajando, la que se encargaba de todo era mi bella madre, asistía a las reuniones de la escuela, nos hacía la comida, hacia todo lo doméstico, pero además su trabajo remunerado era la costura. Los tiempos que mejor le iban eran inicios de cada año porque hacía muchos uniformes escolares, otra época buena era la semana santa, tenía muchos clientes, igual en las navidades y año nuevo, era otra época que tenía mucho trabajo, así que esos días estaba muy ocupada, recuerdo que se acostaba muy noche trabajando.

Las palabras “figurín, hilos, botones, telas, retazos, tijera, dedal, aguja, carrete, ziper, etc.” son las que se repetían todos los días en mi casa cuando era niña.

El recuerdo se viene a mi mente como si fue ayer, ese ruido que hacen las máquinas de coser, la de ella era una Singer algo viejita que ella misma la reparaba cuando se le arruinaba, ver a mi madre sentada día y noche con la cinta en el cuello, son los recuerdos que guardo en mi corazón.

La mesa de comer siempre estaba ocupada de sus patrones, telas y la plancha que no podía faltar para entregar sus nuevas confecciones implacables.

A la hora de jugar nuestros juguetes eran sus herramientas, hacíamos vestidos a las muñecas de plástico que teníamos y más de alguna vez usamos la rueda de la máquina como si era vehículo, eso mientras ella tomaba su siesta.

Una amiga muy querida hace unos días me mandó un texto de un autor desconocido, con el título “la máquina de coser de mamá”, se me vinieron todos los recuerdos de mi niñez que no pude contener mis lágrimas.

Mi madre es una mujer muy luchadora, abnegada, sencilla, carismática, de muchas amigas, nos inculcó y nos fomentó sus principios de solidaridad, igualdad, sensibilidad humana, lealtad, honestidad, tolerancia, nos enseñó el valor fundamental del amor a la familia y al prójimo, con un alto sentido de lucha tomado de su propio ejemplo.

Con su máquina de coser, que es aún su herramienta de trabajo, logró darnos a las tres hijas una carrera universitaria, ella y mi padre decían qué es la mejor herencia y en eso estoy muy de acuerdo, gracias mamá.

Hoy los tiempos han cambiado, la educación en casa también, las madres no nacemos con un manual de cómo ser la mejor mamá, no somos perfectas, nos cansamos, lloramos en silencio, lo que sí puedo afirmar que yo tuve el mejor ejemplo y por nada en el mundo la cambiaría, ella tiene el abrazo que cura al instante.

Cuando me convertí en mamá pude darme cuenta del amor incondicional de una madre para con sus hijos, dedicamos la vida completa en darles lo mejor, en verlos crecer, educarlos, protegerlos.

En este tiempo que ahora vivimos de nuevo la historia nos puso a prueba, llevando la maternidad a exigencias mayores con la crisis de la pandemia del COVID-19. Nos convertimos en mamá, encargadas de la casa, ejecutivas, empleadas, maestras, nos tocó asumir infinidad de roles más, muchas veces sin poder disponer de un apoyo. Aquí en Canadá nos ha tocado conciliar el trabajar desde casa con el home school de nuestros hijos, esforzarnos por mantener y cuidar el bienestar emocional y un ambiente seguro para nuestros hogares.

Hoy más que nunca queda demostrado que el rol de madres, como ha sido siempre, crece y resiste debido a que está basado en una fuerza inagotable de amor.

Un abrazo a todas las mamás del mundo, a esas mujeres invaluables, jefas de hogar, profesionales, emprendedoras, las que brindan un aporte a la ciencia y han hecho posible que tengamos vacunas para enfrentar esta pandemia, a las madres que son maestras y que desde sus casas garantizan la educación pública virtual, aun estando pendiente de sus propios hijos, a las madres enfermeras, trabajadoras de la salud, a todas esas valientes mujeres que están en primera línea garantizando la vida y la salud.

La mejor felicitación que los gobiernos pueden dar a las madres es dignificar su trabajo, garantizar nuestros derechos, mejorar las condiciones de vida de nuestras comunidades, hacer justicia y erradicar las desigualdades laborales ya que no existen las sociedades sino existimos las madres.  

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV.

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 14 de Mayo  2021, Canadá.

¿Es posible practicar un reset o un borrón y cuenta nueva?

Photo by Ashley Batz

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

La crisis generada por la pandemia del COVID-19 ha creado situaciones y realidades complejas, difíciles de enfrentar, las cuales hemos ido superando con muchos sacrificios, aprendizajes y adaptaciones.

Al inicio de la pandemia escuchamos a expertos en salud mundial decir que seguramente íbamos a enfrentar una segunda ola de contagios, esto lo aseguraban al revisar los antecedentes históricos de las grandes pandemias sufridas por la humanidad. Pocos se atrevieron a pronosticar, de manera pública, que íbamos a tener que enfrentar no solamente una segunda, sino una tercera y muy probablemente una cuarta ola, debido al rápido surgimiento y propagación de nuevas variantes del virus.

El impacto de la pandemia ha sacudido todos los ámbitos de nuestras sociedades, económico, social y político. Sin embargo, cómo en toda crisis, simultáneamente al dolor y sufrimiento que esta genera, también crea graves desequilibrios. Por un lado abre oportunidades pero también amplía desigualdades y golpea con mayor fuerza a poblaciones históricamente marginadas y excluidas.

Durante la pandemia las grandes empresas han aprovechado el uso del Big Data y de nuevas tecnologías para modificar sus cadenas de producción y venta, adaptándose rápidamente a los mercados en emergencia sanitaria y muchas de ellas han acumulado en poquísimo tiempo ganancias históricas.

A nivel individual o personal, ante los riesgos y la incertidumbre generada por la pandemia hemos tenido que aprender muchas cosas nuevas y adaptarnos de una manera acelerada, practicando diferentes rutinas y hábitos que van desde usar correctamente las mascarillas y practicar el distanciamiento social, hasta adaptarnos a estudiar o trabajar desde la casa, o hacerlo bajo estrictos protocolos de bioseguridad.

La vida nos cambió de golpe y cómo me dijo muy acertadamente una amiga hace unos meses “las cosas han cambiado y no podemos seguir haciéndolas de la misma manera”. 

Ante la incertidumbre provocada por la pandemia el reto que tenemos ahora es saber tomar las mejores decisiones que nos ayuden no solo a salir adelante de la crisis actual sino también que nos permitan poder desarrollarnos plenamente en los tiempos de post pandemia.

Este puede ser el tiempo oportuno para iniciar o diversificar un emprendimiento comercial, actualizar credenciales académicas, tomar un programa de formación técnica o profesional, aprender uso de nuevas herramientas tecnológicas, aprender otro idioma o mejorar el dominio del Inglés o Francés. 

Tomar buenas decisiones en tiempos de incertidumbre 

Este tiempo excepcional que estamos viviendo tiene que servirnos para replantearnos y ponernos nuevas metas en nuestras vidas.

Los temores y las presiones con las que hemos tenido que convivir durante todo este tiempo tienen que hacernos reflexionar sobre el presente y futuro, revisar y hacer cambios en nuestras actitudes y disposición ante los desafíos y oportunidades de la vida.

Las adaptaciones y aprendizaje al que hemos sido sometido de una forma acelerada durante la pandemia han desencadenado un torrente de creatividad, inventiva, resiliencia, individual y colectiva.

Es un tiempo oportuno para imaginarnos un nuevo comienzo después de la pandemia, y este es el momento preciso para construirlo día a día. 

No se trata de partir de cero o de un borrón y cuenta nueva como dice esa frase que ocupamos los latinos cuando queremos cerrar un capítulo luego de un evento fuerte o de malas experiencias en nuestras vidas.

Cuando hablamos  de “replantearnos” es tomar la decisión de aprender o hacer algo nuevo sobre la base de lo que hemos construido a lo largo de nuestras vidas.

No existe un “mejor momento” para asumir nuevos retos en la vida, sino es cuándo lo decidimos o cuándo las circunstancias nos obligan a hacerlo. Para muchos la pandemia no nos dejó opción, es como estar en un maratón, nos caemos, nos levantamos y seguimos.

Los eventos de gran impacto nos llevan a resetearnos, no comenzar a hacerlo puede afectar el bienestar emocional y limitar oportunidades de crecimiento personal.  

No importa la edad para iniciar estos cambios positivos para nuestras vidas. La neurociencia ha aportado mucha evidencia sobre plasticidad cerebral y de aprendizaje en todas las personas, esto nos permite una alta capacidad de adaptación a entornos cambiables, modificar hábitos, aprender nuevas cosas.

Podemos replantearnos cosas grandes o pequeñas.

En mi opinión lo más importante ahora es hacer los cambios necesarios para cuidar la salud y el bienestar emocional

Para planificar y poder tomar buenas decisiones en los retos que vamos a asumir, ya sean éstos en lo laboral, académico, emprendimiento personal, u otros, debemos buscar la palabra y el apoyo de amistades y familia, hay que perder el miedo a preguntar, a pedir una opinión. Evitemos tomar decisiones apresuradas, al final estamos hablando de una estrategia y de un plan de vida.

La clave está en aceptar y ser realista que los frutos no siempre son inmediatos, encontraremos piedras en el camino, muchas veces nos sentiremos inestables, desmotivados y sin ánimo,  pero aún con todo eso, mantengamos siempre el rumbo, trabajando con persistencia para alcanzar los objetivos de corto y largo plazo que nos hemos propuesto.

No hay una fórmula ideal para replantearnos o hacer cambios en nuestras vidas, cada persona debe evaluarse y reencontrarse. Lo importante es tomar la decisión de crecer, no perder de vista el camino y las metas que nos propongamos, estar conscientes de que necesitamos invertir tiempo y dedicación, ser constantes y contar con las herramientas adecuadas que nos permitan ser flexibles y optimistas ante las incertidumbres de la vida.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 15 de Abril  2021, Canadá.

Primavera 2021, un tiempo oportuno para renovar

Photo by Amanda Frank

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

¡Cuánto hemos resistido en este año de pandemia!. Aprendimos, nos adaptamos, vimos el dolor humano, la impotencia ante el contagio, navegamos con distanciamiento social y confinamiento las fuertes olas del virus, la ansiedad y la incertidumbre.

Todo esto que nos tocó vivir afectó nuestra salud emocional y psicológica, sin embargo ahora sentimos más confianza al ver cómo en Canadá avanza la campaña masiva de vacunación, y cómo la economía local y nacional da señales de recuperación y con ello regresan muchos de los empleos perdidos.

El peligro no se ha ido, los niveles de contagio con las nuevas variantes del virus todavía son altos, no obstante existe una creciente sensación de que la situación actual tiende a estabilizarse y a mejorar.

Al revisar el 2020 encontramos que fue un año diferente, bisiesto, con 366 días, y aquí en el hemisferio norte la estación de primavera comenzó de manera temprana, un 19 de marzo, hecho que no ocurría desde hacía 124 años.

Una semana antes de iniciar la primavera de 2020 escuchamos con preocupación a la Organización Mundial de la Salud declarar pandemia el brote del COVID 19, marcando oficialmente el inicio de este terrible evento que cambió el mundo, afectó directamente las vidas de miles de millones de personas y golpeó las economías en todo el planeta.

Al momento de publicar este artículo en Canadá las cifras acumuladas señalan 975 mil personas contagiadas y 22 mil 921 personas fallecidas por el COVID. Estas no son solamente cifras duras sino que también reflejan la magnitud del dolor y luto que el COVID ha causado en miles de familias y de las graves secuelas que dejará en la sociedad.

¿Pero que pasó a nivel personal durante este tiempo? ¿Cómo vamos recuperándonos a nivel familiar y de comunidad de los impactos de la pandemia?

Muchos estudios y trabajos de investigación muestran resultados alarmantes de cómo la pandemia y las medidas tomadas para combatirla han afectado nuestras vidas psicológica y emocionalmente. Mayores niveles de ansiedad, insomnio, depresión, son algunos de los impactos que se reportan. Es una realidad que no podemos ocultar y que irá evolucionando en los próximos meses, razón por la cual tenemos que reconocerla y buscar ayuda profesional cuando sea necesaria.

Es además muy importante que tomemos la decisión de iniciar buenas acciones y hacer cambios positivos en nuestras vidas para liberar estrés acumulado y reforzar nuestra salud y bienestar en general.

Nuestra mente y cuerpo merecen y necesitan un profundo respiro de aire limpio, necesitan recargarse con energía, optimismo, y qué mejor momento para hacerlo que ahora que iniciamos la estación de primavera. Aprovechemos esta bella época del año para renovar nuestros ánimos y alegría de vivir, disfrutemos de los rayos del sol de las mañanas, dejándonos sorprender nuevamente por el despertar de la naturaleza en esta época primaveral.

Te invito a que en esta primavera 2021, agradezcamos por la amistad y la vida, renovemos el compromiso de practicar a nivel personal, familiar y comunitario conductas responsables y creativas para contribuir a poner bajo control los contagios del COVID y para asegurar un futuro más seguro y con mayor bienestar para todos.

Te comparto algunas ideas, son acciones sencillas que ayudan a generar tranquilidad interior y bienestar emocional, además son cosas que podemos hacer sin afectar las obligaciones laborales o proyectos personales y no requieren inversión de dinero, solo tienes que tomar la decisión de dedicar una parte de tu tiempo y atención.

Diez ideas sencillas para esta primavera:

  1. Sal a caminar y a respirar aire limpio.
  2. Haz rutina de ejercicios.
  3. Siembra y mantén en tu casa plantas aromáticas como la menta, albahaca o cilantro.
  4. Haz cambios en tu dieta, consume más productos frescos y locales.
  5. Limpia y ordena una sección o habitación de tu casa.
  6. Regala o dona ropa o cosas que ya no uses, esto te liberará espacio.
  7. Escucha tu música favorita o lee un libro que te guste.
  8. Apoya proyectos y emprendimientos comunitarios.
  9. Date un descanso, dedícate un día para tu disfrute y relajamiento.
  10. Agradece, perdona, comparte, te hará sentirte bien.

Estas son solo algunas ideas, escribe tu propia lista de cosas que deseas y estás dispuesta o dispuesto a hacer para esta primavera. Se trata de ayudarnos a nosotros mismos y aprovechar cada día, cada minuto de este tiempo propicio para la renovación.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

http://www.revistasersv.com

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 2 de Abril  2021, Canadá.