Expectativas y temores del regreso a la escuela

Photo by note thanun

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Llegó el día que todos los padres y madres esperamos con tantas ansias para nuestros hijos, el retorno a clases. Cada inicio de año escolar está siempre lleno de alegrías y emociones que nos dejan gratos recuerdos familiares, es una época que cambia como las estaciones y deja huella del paso del tiempo en nuestras vidas.

Por segundo año consecutivo, el regreso a las aulas este septiembre de 2021 ocurre bajo la sombra de la pandemia del COVID-19 y el embate de una cuarta ola de contagios. ¿Qué niveles de normalidad tendremos en este nuevo año académico? ¿Podrán los estudiantes completar en persona sus estudios o tendrán que tomar períodos de escuela virtual? ¿Qué impactos ha dejado en los estudiantes todo este tiempo de vivir en modo pandemia? Son muchísimas las interrogantes que nos preocupan a todos en estos momentos de retorno a clases.

El tiempo en pandemia hizo que muchos niños y niñas pasarán por muchos meses casi todo su tiempo con sus padres, con una limitada interacción social más allá de su círculo familiar inmediato. Esta realidad sin duda afectará en diferentes niveles, de acuerdo a la edad, el regreso a las aulas. Para muchos en kínder y primaria el ritual del desapego será diferente este año, pronto iremos conociendo el impacto real de la pandemia en las comunidades educativas.

En mi experiencia y la de algunas amigas madres de familia, en este regreso a la escuela ha prevalecido una anticipada alegría de los estudiantes de volver a encontrarse con sus compañeros de clase, poder estar junto con sus compañeros que tanto extrañaron durante más de un año, compartir, jugar al aire libre. Sin embargo, esas  expectativas en muchos casos chocarán con las incertidumbres y ansiedades sobre lo que puede traer este nuevo año escolar.

Será un proceso de adaptación gradual, aprender y cumplir los protocolos y normas de bioseguridad a seguir en la escuela. Las expectativas del retorno a la escuela creadas después de un largo año en aprendizaje remoto pueden desinflarse si no se concretan en la nueva vida escolar presencial. Un aspecto para este 2021 es un mayor grado de movilidad de estudiantes debido a que algunas familias han cambiado de lugar de residencia por razones laborales y la pandemia. Esto lo ha experimentado mi hijo, quien recién inicia su primer grado, y que se ha llevado una sorpresa no muy agradable al saber que dos de sus mejores amigos de kínder se cambiaron de escuela, y un tercer compañero también los dejará en unas semanas porque su familia se trasladará a otra parte de la ciudad. Las expectativas de muchos estudiantes de diferentes edades tendrán que enfrentar realidades como esta, poniendo nuevos desafíos a maestros y a todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, por ejemplo estudios recientes señalan que los niveles de atención y concentración de los estudiantes han sido afectados por la pandemia.

En la provincia de Ontario otro aspecto que ha sonado mucho en estos primeros días del nuevo año escolar en pandemia es el aumento del número de estudiantes por clase y la proporción de maestras y maestros que los atienden, esto afecta la calidad educativa. Igualmente preocupante es la urgente necesidad de mejorar y actualizar los sistemas de circulación de aire en muchas escuelas públicas. En unas semanas el invierno obligará a encender en las escuelas los sistemas de calefacción y a cerrar muchas ventanas impidiendo la circulación natural de aire fresco, coincidiendo esto con la temporada de resfríos y gripes propias de esta época. En la práctica esto se traducirá en un mayor tensionamiento político entre autoridades gubernamentales, docentes y administradores educativos, padres y madres de familia, estudiantes, sobre las prioridades de inversión y la toma de decisiones apropiadas al momento que vivimos.

Por si esto fuera poco para anticipar un año educativo complejo, está el tema de la vacunación de estudiantes. Un buen porcentaje de alumnos de doce años o mayores ya han recibido su primera o segunda dosis, y las autoridades de salud están preparando nuevas directrices para iniciar en el 2022, o antes, una posible campaña de vacunación a partir de los cinco años. ¡Qué más podemos esperar para poder hablar de expectativas y temores del regreso a clases!

El camino que hemos recorrido en esta pandemia ha sido largo y de muchos sacrificios. Hemos aprendido, nos hemos adaptado, hemos dado y seguiremos dando la batalla con muchas ganas para nunca dejarnos vencer, y para lograrlo necesitamos seguir cultivando amistad alegre y fraterna.

Como latinoamericanos, como migrantes, necesitamos continuar fortaleciendo la solidaridad en nuestras comunidades. Los trabajadores de la salud, las y los voluntarios que se pusieron desde los momentos más difíciles de la pandemia en primera línea para llevar la campaña de vacunación a todos los lugares y a todas las personas, independientemente del estatus migratorio o cualquier otra barrera, son un ejemplo para saber encontrar fortaleza y optimismo en tiempos de incertidumbre.

Este nuevo regreso a la escuela, ya sea presencial o virtual, será siempre mejor aprovechado por los estudiantes en la medida que les brindemos apoyo y comprensión en  nuestros hogares y en la comunidad, practiquemos estos valores y actitudes en abundancia.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de www.revistasersv.com

Artículo publicado en el El Centro Newspaper de Toronto, Canadá. 16 de Septiembre de 2021.

¿Tiempo en pantalla o tiempo en familia?

Photo by Rodion Kutsaev

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Existe un permanente debate y una colorida – o acalorada – discusión entre amistades y en muchas familias al hablar sobre el impacto, positivo y negativo, del uso de la tecnología y el tiempo en pantalla para el aprendizaje y las relaciones interpersonales.

Como en todas las cosas y situaciones con las que interactuamos a diario, existen beneficios, ventajas y hábitos, igual que riesgos, abusos y prejuicios, de la misma manera el uso de la tecnología y sus aplicaciones pueden potenciar el aprendizaje y enriquecer las relaciones interpersonales, pero también pueden perjudicarlas.

Investigaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría y diferentes estudios señalan el aumento del tiempo que niños y adolescentes pasan frente a pantallas. Los resultados indican un promedio de 8 a 10 horas diarias frente a la televisión, consolas y aparatos videojuegos, computadoras, celulares o iPad.

Los dispositivos han penetrado todos los rincones de nuestras casas. Este omnipresente ecosistema digital presenta una infinidad de oportunidades, pero también de distracciones, obstaculizando o favoreciendo el aprendizaje y las habilidades sociales. ¿Cuáles son los límites del tiempo en pantalla? ¿Cómo podemos sacar el mejor provecho del uso de la tecnología en nuestros hogares?

La verdad es que más que preocuparnos por la “cantidad de horas” frente a pantalla es mejor poner atención a los mensajes y contenidos a los que están expuestos a diario nuestros hijos en sus equipos y dispositivos móviles. Por ejemplo, no es lo mismo dedicar tres horas a programas educativos, creativos o usar software productivo, que pasar tres horas de doomscrolling viendo historias y noticias negativas, incluso falsas, que producen ansiedad, cólera o tristeza.

En el caso de los niños, hay que tomar en cuenta que la mayoría de las plataformas digitales y aplicaciones “gratis” los bombardean constantemente con anuncios y mensajes que los inducen a reproducir hábitos de consumo y a identificarse con estilos de vida y marcas. Estos son solamente algunos ejemplos de los riesgos y de la complejidad del mundo digital y virtual con el que ahora convivimos en nuestras casas.

Los adultos también hemos experimentado una mayor dependencia del tiempo en pantalla. La pandemia del COVID-19 aceleró y a masificó aún más esta situación. La educación virtual, el trabajo remoto, la proliferación y uso de aplicaciones, y la adicción a las redes sociales se convirtieron en “la ruta de salvación” ante el distanciamiento social y las medidas sanitarias tomadas para evitar brotes y contagios.

No existe una sino muchas respuestas al dilema que enfrentamos en nuestros hogares sobre cómo aprovechar de la manera más eficiente y productiva la tecnología que tenemos a nuestro alcance. No hay receta perfecta ni fórmula a copiar, cada caso en particular, cada situación y realidad, cada familia deberá encontrar su propia ruta y tomar su propia decisión, lo que para una familia puede resultar beneficioso, para otra puede no serlo.

Existen muchas recomendaciones generales, entre ellas, limitar el tiempo de entretenimiento en pantalla a una o dos horas por día, monitorear el tipo de contenidos que ven nuestros hijos, evitar dar a niños menores de dos años teléfonos inteligentes o dispositivos móviles como juguete sino mejor favorecer que exploren su entorno físico y sensorial de manera directa. Son consejos útiles para ayudarnos a tomar las mejores decisiones en un tema que genera desde preocupaciones hasta conflictos interpersonales en las familias.

En mi experiencia personal uno de los mejores consejos, aunque bastante difícil de cumplir, es enseñar con el ejemplo de que es posible mantener un balance saludable, sin sacrificar la productividad, en el uso de los dispositivos móviles y equipos tecnológicos en casa. El gran reto es saber tomar decisiones apropiadas, firmes pero manteniendo un margen de flexibilidad. Lo recomendable es conversar en familia sobre este tema y tomar decisiones juntos para evitar llegar a un impasse que nos obligue a decidir entre tiempo en pantalla o tiempo en familia, ambas son necesarias y se complementan.

Los avances y la innovación tecnológica tienen que ponerse en función del desarrollo y el bienestar de la familia, de la comunidad, de nuestras sociedades.

Hace pocos meses, en lo peor de la pandemia del COVID-19 y el encierro, deseábamos poder salir, poder compartir en persona, no virtual, con nuestros familiares y amistades. Ahora, aunque enfrentamos una cuarta ola de la pandemia, tenemos el privilegio de realizar nuestras actividades diarias con mayor normalidad. Aprovechemos esta oportunidad para desarrollar más vida en familia, y no tengamos temor de hablar con franqueza en casa sobre los beneficios y los riesgos del uso de la tecnología, encontrémosle la dimensión humana a esta realidad de nuestros tiempos y aprovechémosla al máximo.

Como padres y madres, todos deseamos lo mejor para nuestros hijos e hijas, nos esforzamos y hacemos lo posible cada día para proveerles las mejores condiciones que están a nuestro alcance y en nuestro entorno para que crezcan en un ambiente seguro, con afecto y cariño, que les ayude a desarrollar plenamente sus habilidades, conocimientos e intereses. Que sientan y sepan que cuentan con nuestro apoyo en sus sueños y aspiraciones de vida, que tengan la certeza que en los triunfos y fracasos siempre sabremos encontrar juntos una sonrisa para celebrar o la fuerza para levantarse y seguir adelante, esta es la decisión más importante que tenemos que tomar y poner siempre en práctica.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de www.revistasersv.com

Artículo publicado en el El Centro Newspaper de Toronto, Canadá. 3 de Septiembre de 2021.

Cómo sacarle ventaja al aburrimiento digital.

Photo by Brett Jordan

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Para nadie es un secreto que el prolongado autoaislamiento, el distanciamiento social y las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19, han generado en muchas personas una creciente dependencia en las redes sociales y las aplicaciones móviles.

La masividad de su uso, así como las ventajas y beneficios que estas plataformas digitales ofrecen a los usuarios, las hacen casi imprescindibles para poder funcionar “eficientemente” en estos tiempos de pandemia. Sin embargo si no se logra mantener un sano equilibrio entre “vivir” en el mundo virtual y el mundo físico, se puede crear una dependencia en estos espacios digitales hasta llegar al punto de convertirlos en la fuente principal de entretenimiento y felicidad personal.

La promesa de “high speed”, el irresistible estado de “unlimited” y el sentimiento de libertad del “wireless”, producen un peculiar estado de satisfacción y placer en el usuario, provocado principalmente por múltiples estímulos y una saturación constante de datos.

Lo peculiar de esta sensación de sentirse bien que producen las plataformas digitales en el ámbito personal y entretenimiento es su corta duración. Para mantener los niveles elevados de gratificación la persona necesita consumir y estar expuesta a más prolongados estímulos, si esto no ocurre, se genera ansiedad, estrés y se puede caer en aburrimiento.

Muchas investigaciones y trabajos académicos señalan que la gran paradoja de nuestras sociedades modernas, bombardeadas cada día más con infinidad de estímulos sensoriales y activaciones cerebrales, es que presentan “más aburrimiento que nunca”.

Esta realidad la vivimos los padres y madres que nos tocó apoyar a nuestros hijos con su educación virtual durante la pandemia. A pesar de la variedad y riqueza de estímulos y aprendizajes preparados por las maestras, nuestros hijos experimentaron muchos momentos y días de aburrimiento escolar. El momento de clases virtuales más esperado por mi hijo de cinco años era los días viernes a las 12:30 pm, hora en que les permitían a los alumnos de kindergarten hablar entre ellos sobre cualquier tema, compartir de manera virtual juguetes y juegos favoritos. Cada viernes 12:30 pm los niños y niñas se desbordaban contando sus historias y se soltaban en una conversación amena. ¡el aburrimiento desaparecía en la clase virtual!

Este comportamiento de los niños demuestra por un lado la importancia de las relaciones interpersonales desde temprana edad, el valor de la amistad y del juego en grupo, pero por otro lado también demuestra la importancia del tiempo libre y sin estructura para desarrollar la creatividad y la inteligencia emocional.

Desafortunadamente, nuestras sociedades regidas por el consumismo y la filosofía de la “productividad permanente” impuesta por el catecismo del libre mercado, han minimizado el valor que otorgamos al tiempo libre y nos han llevado incluso a creer que el tiempo libre es tiempo perdido y que el éxito se logra estando siempre ocupado.

Esta sesgada percepción ha comenzado a cambiar y ahora más empresas, especialmente las relacionadas con el desarrollo tecnológico y digital, incentivan a sus empleados a incorporar tiempo libre en sus apretadas agendas, principalmente para elevar la creatividad, la imaginación y la innovación.

El no poder o no saber valorar plenamente la importancia del tiempo libre, tiene mucho que ver con los altos niveles de aburrimiento que experimentan cada vez más personas, jóvenes y adultas, que no saben cómo usar, o qué hacer, con el tiempo libre.

Entonces vale la pena preguntarnos, ¿Qué tan “dañino” es sufrir de aburrimiento?, ¿Debemos evitarlo o podemos sacarle provecho?

La Dra. Sandi Mann, una reconocida escritora y psicóloga de la Universidad Central de Lancashire (Gran Bretaña) ha realizado muchas investigaciones sobre el fenómeno del aburrimiento, “entender exactamente qué es el aburrimiento puede ayudarnos a verlo de una forma más positiva” afirma la investigadora.

El aburrimiento es una emoción y básicamente es la búsqueda, sin lograrlo, de estimulación cerebral. “Si tú estás buscando algo que te captive o interese, y no lo consigues o no te causa satisfacción, eso es lo que conocemos como aburrimiento”, explica la Dra. Sandi.

La palabra “aburrimiento” tenemos que revalorarla y comprender que le podemos sacar un buen provecho.

Eso es lo que dicen las investigaciones y el mejor consejo que nos ofrece la Dra. Sandi, “Si aprendemos cómo responder al aburrimiento, en una forma significativa, esto puede encender nuestra creatividad. Implica hacer actividades que no nos van a generar un retorno inmediato de satisfacción de corta duración, sino algo más duradero”.

A los padres y madres también nos ofrece un excelente consejo, “tú puedes sentir preocupación o temor de que no estás ofreciendo la estimulación necesaria a tus hijos y que por esa razón ellos están aburridos, pero tenemos que permitirles que experimenten esos momentos de ritmo menos acelerado, y motivarlos para que encuentren por ellos mismos formas creativas e inspiradoras de salir del aburrimiento”.

El aburrimiento lo experimentamos desde que nacemos, es una oportunidad que nos permite activar nuestra imaginación y creatividad, dos elementos imprescindibles para el pleno desarrollo personal. Basta ver cómo los bebés buscan constantemente estimulación para conocer e ir entendiendo el mundo que los rodea. Esa es una buena lección que debemos recordar la próxima vez que nos sintamos “aburridos”, o cuando se caiga la señal WiFi o se agote el plan de datos y no sepamos qué hacer con el tiempo libre, es entonces el momento de encender nuestra curiosidad innata, soltar la imaginación, relajarnos y disfrutar ese momento de desconexión para cambiar rutinas, hacer actividades nuevas, volver a disfrutar ver el atardecer, observar las estrellas ¿Recuerdas cuando fue la última vez que hiciste esto?. No le temas al aburrimiento, ¡sácale el mejor provecho¡

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista Digital SerSV

Artículo publicado en el El Centro Newspaper de Toronto, Canadá. 9 de Julio de 2021.

¿Es posible practicar un reset o un borrón y cuenta nueva?

Photo by Ashley Batz

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

La crisis generada por la pandemia del COVID-19 ha creado situaciones y realidades complejas, difíciles de enfrentar, las cuales hemos ido superando con muchos sacrificios, aprendizajes y adaptaciones.

Al inicio de la pandemia escuchamos a expertos en salud mundial decir que seguramente íbamos a enfrentar una segunda ola de contagios, esto lo aseguraban al revisar los antecedentes históricos de las grandes pandemias sufridas por la humanidad. Pocos se atrevieron a pronosticar, de manera pública, que íbamos a tener que enfrentar no solamente una segunda, sino una tercera y muy probablemente una cuarta ola, debido al rápido surgimiento y propagación de nuevas variantes del virus.

El impacto de la pandemia ha sacudido todos los ámbitos de nuestras sociedades, económico, social y político. Sin embargo, cómo en toda crisis, simultáneamente al dolor y sufrimiento que esta genera, también crea graves desequilibrios. Por un lado abre oportunidades pero también amplía desigualdades y golpea con mayor fuerza a poblaciones históricamente marginadas y excluidas.

Durante la pandemia las grandes empresas han aprovechado el uso del Big Data y de nuevas tecnologías para modificar sus cadenas de producción y venta, adaptándose rápidamente a los mercados en emergencia sanitaria y muchas de ellas han acumulado en poquísimo tiempo ganancias históricas.

A nivel individual o personal, ante los riesgos y la incertidumbre generada por la pandemia hemos tenido que aprender muchas cosas nuevas y adaptarnos de una manera acelerada, practicando diferentes rutinas y hábitos que van desde usar correctamente las mascarillas y practicar el distanciamiento social, hasta adaptarnos a estudiar o trabajar desde la casa, o hacerlo bajo estrictos protocolos de bioseguridad.

La vida nos cambió de golpe y cómo me dijo muy acertadamente una amiga hace unos meses “las cosas han cambiado y no podemos seguir haciéndolas de la misma manera”. 

Ante la incertidumbre provocada por la pandemia el reto que tenemos ahora es saber tomar las mejores decisiones que nos ayuden no solo a salir adelante de la crisis actual sino también que nos permitan poder desarrollarnos plenamente en los tiempos de post pandemia.

Este puede ser el tiempo oportuno para iniciar o diversificar un emprendimiento comercial, actualizar credenciales académicas, tomar un programa de formación técnica o profesional, aprender uso de nuevas herramientas tecnológicas, aprender otro idioma o mejorar el dominio del Inglés o Francés. 

Tomar buenas decisiones en tiempos de incertidumbre 

Este tiempo excepcional que estamos viviendo tiene que servirnos para replantearnos y ponernos nuevas metas en nuestras vidas.

Los temores y las presiones con las que hemos tenido que convivir durante todo este tiempo tienen que hacernos reflexionar sobre el presente y futuro, revisar y hacer cambios en nuestras actitudes y disposición ante los desafíos y oportunidades de la vida.

Las adaptaciones y aprendizaje al que hemos sido sometido de una forma acelerada durante la pandemia han desencadenado un torrente de creatividad, inventiva, resiliencia, individual y colectiva.

Es un tiempo oportuno para imaginarnos un nuevo comienzo después de la pandemia, y este es el momento preciso para construirlo día a día. 

No se trata de partir de cero o de un borrón y cuenta nueva como dice esa frase que ocupamos los latinos cuando queremos cerrar un capítulo luego de un evento fuerte o de malas experiencias en nuestras vidas.

Cuando hablamos  de “replantearnos” es tomar la decisión de aprender o hacer algo nuevo sobre la base de lo que hemos construido a lo largo de nuestras vidas.

No existe un “mejor momento” para asumir nuevos retos en la vida, sino es cuándo lo decidimos o cuándo las circunstancias nos obligan a hacerlo. Para muchos la pandemia no nos dejó opción, es como estar en un maratón, nos caemos, nos levantamos y seguimos.

Los eventos de gran impacto nos llevan a resetearnos, no comenzar a hacerlo puede afectar el bienestar emocional y limitar oportunidades de crecimiento personal.  

No importa la edad para iniciar estos cambios positivos para nuestras vidas. La neurociencia ha aportado mucha evidencia sobre plasticidad cerebral y de aprendizaje en todas las personas, esto nos permite una alta capacidad de adaptación a entornos cambiables, modificar hábitos, aprender nuevas cosas.

Podemos replantearnos cosas grandes o pequeñas.

En mi opinión lo más importante ahora es hacer los cambios necesarios para cuidar la salud y el bienestar emocional

Para planificar y poder tomar buenas decisiones en los retos que vamos a asumir, ya sean éstos en lo laboral, académico, emprendimiento personal, u otros, debemos buscar la palabra y el apoyo de amistades y familia, hay que perder el miedo a preguntar, a pedir una opinión. Evitemos tomar decisiones apresuradas, al final estamos hablando de una estrategia y de un plan de vida.

La clave está en aceptar y ser realista que los frutos no siempre son inmediatos, encontraremos piedras en el camino, muchas veces nos sentiremos inestables, desmotivados y sin ánimo,  pero aún con todo eso, mantengamos siempre el rumbo, trabajando con persistencia para alcanzar los objetivos de corto y largo plazo que nos hemos propuesto.

No hay una fórmula ideal para replantearnos o hacer cambios en nuestras vidas, cada persona debe evaluarse y reencontrarse. Lo importante es tomar la decisión de crecer, no perder de vista el camino y las metas que nos propongamos, estar conscientes de que necesitamos invertir tiempo y dedicación, ser constantes y contar con las herramientas adecuadas que nos permitan ser flexibles y optimistas ante las incertidumbres de la vida.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 15 de Abril  2021, Canadá.

La universidad nos hizo amigas, la vida nos hizo hermanas

Kelly Arévalo*

Toronto, Canadá.

Fue un mensaje de WhatsApp en abril de 2020, ¡como olvidarlo! “Amiga mi mamá se la llevaron para el hospital y está en cuidados intensivos, nos han hecho la prueba del COVID y yo salí positiva”, inmediatamente  le hice una videollamada, ¿Nancy, qué pasó? le pregunté,  “si amiga, pues todo pasó tan rápido y no sé ni cómo nos contagiamos, hemos cumplido con todas las medidas”, nos echamos a llorar, yo queriendo dar palabras de consuelo pero ella terminó dándome aliento, siempre ha sido una mujer fuerte, luchadora, inteligente, cariñosa y solidaria, y por supuesto una gran amiga.

Nos conocimos con Nancy Corado en 1998 cuando ambas ingresamos a la Universidad de El Salvador a la carrera de Ciencias Jurídicas, desde entonces nos hicimos muy buenas amigas, estudiábamos juntas, íbamos a fiesta juntas, éramos un grupo de amigas que por circunstancias de la vida todas vivimos ahora fuera de El Salvador. Terminamos la carrera, hicimos juntas la tesis y nos graduamos en la misma promoción.

Ella fue una de las primeras en conseguir empleo. Llegó a ser una de las mejores abogadas en su oficina, su carisma y profesionalismo le permitieron trabajar en tribunales superiores.

En el 2004 le diagnosticaron una enfermedad fibroquística en los senos, le practicaron cinco biopsias las cuales dieron resultados negativos a cancer, me contaba que era doloroso, se inflamaban, cambiaban de color. Así pasaron muchos años, estuvo en control y con monitoreo constante.

En esas decisiones complejas y para poder reunirse con su familia decidió irse a vivir a Nueva York, Estados Unidos, en el 2016. Allí le tocó empezar una nueva vida y como le pasa a la mayoría de inmigrantes, iniciar prácticamente de cero.

En el 2018 tuvieron que practicarle nuevos exámenes, esta vez no quiso decirle  a su familia, ya que tenían programado un viaje juntos a México y quería evitar preocupar sobre todo a su mamá.

Tuvo que suspender su viaje ya que un día antes de partir le llamaron en Estados Unidos de la clínica diciéndole que tenía que hacerse nuevamente las pruebas. El examen fue minucioso y muy doloroso.

Luego le hicieron más exámenes, biopsias, el panorama ya no pintaba bien “cuando me hicieron esos estudios mi cuerpo temblaba del dolor me puse a orar y pedirle a Dios que si tenía algo malo lo sacaran a la luz que me hiciera el milagro”.

Días después recibió una llamada de la clínica con una devastadora noticia: “Nancy  lo siento mucho, tienes cáncer y debes presentarte mañana con tu familia donde la oncóloga que te va a operar”, me confesó que volvió a llamar a la clínica pensando en que se habían equivocado y la respuesta fue la misma.

Ella siempre ha sido una mujer muy fuerte, de desafíos, por eso la he admirado, ha sido mi consejera cuando he tenido algún problema o he pasado por situaciones difíciles.

En ese momento cuando me llamó para contarme lo del cáncer me quedé sin palabras e inmediatamente mis lágrimas invadieron mi rostro, quería estar con ella abrazarla y acompañarla por todo lo que se le venía, me dijo que lo más difícil fue comunicárselo a su familia.

Nancy siempre ha sido una mujer de fe y en ese momento se aferró a esa fuerza infinita, fue a su iglesia, su lugar de refugio como ella le llama, y ahí le dio la noticia a su mamá y a su hermana. Tomó una difícil decisión, practicarse la mastectomía.

El 18 de octubre de 2018 se sometió en Estados Unidos al proceso de cirugía, mastectomía total bilateral, una muy buena cirujana plástica le hizo reconstrucción e implantes, empezaba así todo un proceso de recuperación física y emocional, con el dolor como un recuerdo imborrable.

Muchas amistades la apoyamos, hicimos vídeos, otros hicieron camisas, amigas y familiares que donaron su cabello en muestra de apoyo, maratones en contra del cáncer de mama, incluso algunas se hicieron tatuajes como símbolo de solidaridad.

La vida es corta pero bella, nos pone pruebas difíciles pero hay historias como la de Nancy que nos inspiran y nos dan fuerza para levantarnos cuando caemos, para seguir adelante.

La pandemia es otra de esas pruebas difíciles, el COVID ha llevado luto y dolor a tantos hogares y ha puesto a prueba el temple humano. Nancy es una de las miles de personas que se contagiaron con el virus. Recuerdo perfectamente cuando recibí su mensaje, en abril de 2020, donde me contaba que había salido positiva, la llamé inmediatamente y me impactó mucho que su preocupación no era tanto por ella, sino por su mamá que estaba gravísima en la UCI, su papá también se contagió y estuvo en cuidados intensivos, no puedo imaginarme lo que Nancy vivió y sufrió en esos días.

Yo estaba sumamente preocupada  y pendiente todos los días de su salud, nunca se lo dije pero yo pensaba lo peor y me invadía un miedo de que un día me dieran una mala noticia de esas que no queremos recibir, me cuestionaba ¿Por qué ella?, después de todo lo que Nancy ha pasado, son de esas cosas que uno no logra comprender racionalmente.

Ahora puedo escribir su historia con mi corazón más tranquilo, para que inspire a más personas a luchar por lo que uno quiere, a dar gracias por la vida, a poner la salud por sobre todas las cosas, los diagnósticos a tiempo pueden salvarnos.

Mi amiga Nancy, sobreviviente de cáncer y de COVID, siempre mantuvo su fe, luchó por ella y por su familia, hizo cosas que parecían imposibles o ilógicas durante esos meses difíciles que vivió, ahora entiendo que fue parte de su batalla por la vida, me refiero a continuar sus estudios y graduarse, en pandemia, como asistente médico.

Ahora Nancy está en la primera línea trabajando como profesional de salud, desafiando el virus y entregada a lo que mejor ella sabe hacer: ayudar a los demás. Estoy segura que ella siempre tiene las energías y el tiempo para ofrecer a sus pacientes una palabra de aliento, una sonrisa, una mano amiga para transitar en estos tiempos difíciles. Sus padres están totalmente recuperados.

En el día de la amistad esta historia me inspira, deseo compartirles en esta fecha especial este testimonio homenaje a Nancy.

Como le dije a ella un día, la universidad nos hizo amigas, pero la vida nos hizo hermanas.

Feliz día de la amistad

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

SUBSCRIBE TO Revista SerSV

Escribe tu dirección de correo electrónico para recibir los artículos mas recientes de la Revista SerSV

El cuidado de la salud mental

En estos tiempos de pandemia es crucial para las familias y la comunidad tener acceso a información veraz, útil y oportuna.

Para las poblaciones migrantes es fundamental que la información y las recomendaciones estén disponibles en la lengua materna.

Les comparto este artículo publicado por el Consejo de Desarrollo Hispano, en Toronto, Canadá, en su boletín Línea Uno del 1 de febrero, 2021.

http://www.hispanic-council.ca/covid19_02/lineauno-bol-40/page5.html

La salud mental de los hispanos durante la Stay-at-Home order

Kelly Arévalo

TORONTO.

La pandemia del COVID-19 ha impactado nuestras vidas en diversas formas y magnitud.

En estos más de trescientos días desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hiciera la declaración de pandemia, la mayoría de las personas conocemos a alguien que ha padecido la enfermedad, muchos también han pasado momentos difíciles en tratamiento y recuperación, y otros con gran pesar han visto fallecer a un ser querido.

Esta dura realidad que enfrentamos afecta la salud física y emocional de nuestras comunidades y familias.

Durante la primera ola de la pandemia, especialistas y profesionales en el tema se entregaron con mucha pasión y conocimiento a dar respuesta a lo relacionado más con la salud física, a entender cómo se reproducía y transmitía el virus, qué medidas tomar para reducir y evitar su propagación, como dar tratamiento a los contagiados, a fortalecer los sistemas de salud pública y a equipar mejor las instalaciones.

Los permanentes esfuerzos en investigación culminaron a nivel global con el desarrollo de las primeras vacunas para proteger a la población, algunas de las cuales ya se están aplicando en Canadá de forma gratuita a grupos prioritarios y a población en riesgo mayor.

Sin embargo, aún con la llegada de las nuevas vacunas, queda claro que para enfrentar la pandemia es clave utilizar todos los recursos y medidas disponibles para salvar vidas y bajar o controlar los niveles de contagio.

En la medida que transcurre el tiempo y la segunda o tercera ola, o las nuevas variantes del virus obligan a muchas ciudades a tomar acciones más estrictas, comienza a quedar en evidencia otro gran impacto de la pandemia: el impacto en la salud mental, un aspecto fundamental para el bienestar de la persona, la familia y la comunidad.

Vivir en tiempos de pandemia ha significado cargar con niveles prolongados de estrés, con sentimientos de preocupación y miedo. Es por ello por lo que tenemos que dedicar atención especial a cuidar este aspecto del bienestar emocional.

Al temor de contraer el virus en una pandemia como la de COVID-19, se suma el impacto de los importantes cambios en nuestra vida cotidiana provocados por los esfuerzos para contener y frenar la propagación del virus. Ante las nuevas y desafiantes realidades de distanciamiento físico, el trabajo desde el hogar, el desempleo temporal, la educación de los niños en el hogar y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos, es importante que cuidemos tanto nuestra salud física como mental”, dice la Organización Panamericana de la Salud, OPS.

La OPS ha hecho un llamado a los gobiernos a invertir más recursos en el cuido de la salud mental ya que es tan importante como cuidar la salud física, y nos hace este recordatorio: “Usted no está en una carrera de velocidad. Es una maratón de mucha resistencia que requiere autocuidado permanente y apoyo en algunas circunstancias. El estrés y los sentimientos que lo acompañan no son reflejo, de ninguna manera, de que usted es débil”.

La OPS recomienda cuidar las necesidades básicas con una alimentación sana y balanceada, dormir al menos 8 horas y mantenerse hidratado. Descansar, que incluye hacer actividades que relajen y diviertan, conversar sobre temas cotidianos, distintos a la pandemia, evitar el uso del alcohol, tabaco y drogas. Limitar la exposición a los medios de comunicación, las imágenes visuales y mensajes preocupantes aumentan el estrés. Mantenerse en contacto con sus seres queridos, Observar las emociones y sensaciones.

Si tiene sensaciones permanentes de agotamiento, insomnio, inapetencia, tristeza prolongada, pensamientos intrusivos y desesperanza, busque ayuda profesional”, dice la OPS y explica que es normal sentir sensaciones desagradables por momentos, es una señal de defensa ante el peligro.

En estos tiempos de pandemia es crucial para las familias y la comunidad tener acceso a información veraz, útil y oportuna. Para las poblaciones migrantes es fundamental que la información y las recomendaciones estén disponibles en la lengua materna.

En Toronto hay que destacar el trabajo de los medios de comunicación hispanos o latinos en sus diferentes formatos, como El Centro Newspaper, que han estado informando permanentemente a nuestra comunidad, llevando además un mensaje de optimismo y apoyo.

Recientemente conocimos una muy buena iniciativa para el Área Metropolitana de Toronto, el Latino Hispanic Covid Task Force, que cuenta en su equipo con profesionales de la salud y proveedores de atención primaria. El objetivo del grupo es proporcionar apoyo facilitando información y recursos, en español, sobre el coronavirus. Apoyemos a estos espacios.

Atendamos las medidas del estado de emergencia declarado por las autoridades de salud de Ontario, cumplamos responsablemente la Stay-at-Home order, y hagamos un verdadero esfuerzo por cuidar la salud física y la salud mental en nuestros hogares, practicando la empatía y solidaridad, pasos necesarios para construir comunidades más integradas y sanas que nos ayudarán a fortalecer el bienestar de todas y todos. #StayHomeTO

*Kelly Arévalo, Abogada con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

www.revistasersv.com

Email: sersvtoronto@gmail.com

Artículo publicado en el periódico El Centro News, 23 de Enero 2021, Toronto, Canadá.